Nace Puerto Alquimia
Desde tiempos remotos, muchos hombres, atraídos quizá por su belleza o tal vez por su valor, intentaron transformar los metales simples en oro. A éstos se los conoce desde entonces como alquimistas. Claro que en muchos casos no era ésta su única búsqueda: intentaban descifrar el secreto de la vida. Pasaban años en sus talleres intentando conseguir la piedra filosofal y el elixir de la vida eterna. Aquellos que sólo le dieron prioridad a la ambición, presionados por el miedo a morir sin haber conseguido nada, enloquecieron quemándose en el mercurio de tantos intentos absurdos. Pero aquellos que en la búsqueda supieron meditar y disfrutar de la labor, encontraron con el tiempo las respuestas a todas sus preguntas, crecieron en cada una de las horas que le dedicaron a su sueño. Fueron sabios. Fueron quienes supieron la verdad.
Puerto Alquimia es una búsqueda constante, es un enamorado de su labor. Sabe que hay oro aún en las cosas más simples; es necesario saber observar, olvidarse del tiempo y observar.
Así, partiendo de materiales que ofrece la tierra y utilizando diferentes técnicas, logra tranformarlos, íntragramente de manera artesanal, en joyas exclusivas.